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EL CONSUMO DE VINO SIGUE CAYENDO EN ESPAÑA

España es el primer país del mundo por superficie de viñedos y lidera la producción de vino y mosto en la campaña 2013/2014, también es  primer exportador mundial por volumen de vino, aunque es el tercero en cuanto al valor de lo exportado.

Sin embargo España padece una llamativa paradoja. Siendo líder en el mundo del vino, arrastra una continuada caída del consumo interno que parece imparable y que ya se sitúa a niveles de países muy alejados de la cultura enológica.

Con algo menos de 20 litros por habitante y año (19,9 según la estadística más reciente) ocupa el 19 lugar del mundo por consumo medio. Por supuesto, muy lejos de los 47,7 de Francia, 42,5 de Portugal o los 37,1 de Italia, pero también por detrás de otros países emergentes en la producción vinícola, como Chile, Argentina o Australia, o que ni siquiera lo producen, sino que tienen que importarlo, como muchos estados del este y centro de EE UU, Dinamarca, Alemania (produce poco de lo que consume), Holanda o Gran Bretaña. El consumo medio en España se encuentra ahora al nivel de Rusia, Brasil, Japón o Canadá.

Por su importancia en términos económicos, pero también sociales y medioambientales, así como por la importancia del vino como imagen del país en el exterior, este sector es de extraordinaria relevancia en España, por lo que productores, comercializadores y Administración se ocupan de analizar la problemática y buscar posibles soluciones.

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Sin alternativa de cultivo

Desde hace tiempo se insiste en múltiples foros sobre un problema que va cobrando gran dimensión. España produce más de 35 millones de hectólitros de vino y sólo consume unos 10, lo que representa el 28,5%. En años de abundantes lluvias y meteorología general favorable, la cosecha es incluso mayor, incrementándose los problemas de excedentes. Y no cabe hablar de reconversiones en busca de cultivos alternativos, porque parece que están todas las posibilidades reales bastante agotadas; donde hoy sigue habiendo viñedo es seguramente porque no hay alternativa viable. Al menos alternativa que sea generadora potencial de riqueza.
Entre las causas que explican el desplome del consumo se suele citar la crisis general, el efecto de las restricciones sobre alcohol en las normativas de Tráfico o los grandes márgenes que aplican la mayoría de los restaurantes a los vinos, lo que representa un encarecimiento que no pueden pagar muchos consumidores. Sin embargo estos factores sólo agravan un problema que es más profundo y viene de más lejos. Existen razones de tipo sociológico que explican la caída. El vino no está de moda entre la población, especialmente entre los jóvenes, y a ello contribuyen sin duda políticas que lo presentan como cualquier otra bebida destilada y de alta graduación alcohólica.
Hay informes técnicos que explican que en los últimos años se registra una caída general del consumo de bebidas alcohólicas y en parte hay una vuelta al consumo en el hogar, donde el descenso es menor o en algún caso se recupera algo. Pero los porcentajes de descenso son siempre mayores en el caso del vino y se producen desde hace más tiempo.
(todovinos.cl/lasprovincias.es)

 

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