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VITICULTORES DE MURA

LOS INICIOS

Ton Puig cada mañana iba a la viña, con el saco a la espalda, una hazada y un chapo. Sus pantalones de pana y una sonrisa en la cara. A sus ochenta y cinco años no fallaba nunca. La viña que cultivaba, la del Catot, era la última viña que quedaba en Mura, todo el mundo había abandonado las viñas que sólo medio siglo atrás habían sido tan importantes en la vida socio-económica del pueblo.

Ton tenía un jardín más que una viña, no había ni una brizna de hierba. Las cepas a pesar de sus años, más que los de Ton, estaban ufanas y espléndidas en primavera con sus pámpanos verdes, a finales de verano con su fruto dulce y jugoso y en otoño con sus tonos dorados, rojos, tostados, amarillos, una explosión de colores.

Pero Ton dijo basta, dijo que ya era demasiado mayor para ir cada día a la viña, que las rodillas le dolían y las piernas ya no le seguían. Joan Pla un hijo de Mura que se habría dedicado a la agricultura si no fuera porque era difícil vivir de ella, le pidió a Ton que no la dejara, que aquella viña era el último testigo que quedaba de sus antepasados. La última representante de todos aquellos Muratans que le habían dedicado toda una vida … le pidió que le enseñara. Ton pacientemente durante dos años enseñó a Joan los secretos de las cepas, a podarlas, a mirar como lloran justo antes de salir el borrón, a esbrollar, escabriolar, transmitiéndole tantos secretos como él sabía referentes a su cultivo, en definitiva le enseñó a amar la viña.

Joan continuó el trabajo de Ton como pudo, ya que él siempre había creído que en Mura se podía hacer un buen vino, pidiendo la ayuda de los amigos cuando había que recoger el fruto y vendimiar. Y diez años después, fue uno de estos amigos Joan Pallarés quien con su espíritu emprendedor espoleó a Joan para sacar adelante el proyecto de Ton y hacerlo realidad.

Joan Pla si bien en la viña se desenvolvia bastante bien, la bodega le venía grande, y entonces pensó en Lluís Raventós un joven enólogo que había conocido unos meses atrás en un curso de enología. Tras exponerle la idea este quiso venir a ver el terreno, cuando vió la viña con unas cepas centenarias, algunas de estas de variedades casi desaparecidas, le gustó. Pero fueron las viejas cepas de la variedad sumoll las que hicieron que no se pudiera resistir. Esto era todo un reto para un joven enólogo con ganas de innovar, de crear, de hacer un buen vino de una variedad como la sumoll muy difícil de vinificar, y experimentar con variedades autóctonas como la picapoll.

Ton murió el verano de 2007, seguramente estaría orgulloso, discretamente tal com era él, de ver como de sus cepas, año tras año nacían nuevos frutos que hacían un buen vino, y que su viña ya no era la única de Mura, ya que Joan Pla, Joan Pallarés y Lluís Raventós habían iniciado un pequeño proyecto, plantando nuevas viñas, no sin pocas dificultades pero con ambición y ganas de llevar adelante este estimulante proyecto.

Gracias por habernos enseñado a valorar la tierra y a amarla.

Iniciamos la visita en el Petit Celler y dando un bonito paseo por el pequeño y pintoresco pueblo de Mura nos dirigimos a visitar dos de sus cuatro viñedos.

 El microclima mediterráneo de media montaña, una pluviosisad escasa y una oscilación térmica fuerte, junto con los suelos ondulados y pobres hacen que la viña trabaje mucho dando una producción por viñedo de más menos un kilo de uva, de hay la pesonalidad de estos vinos.

Despues del bonito paseo por los viñedos pasamos a ver la bodega con su sala de barricas y seguidamente se catarón sus excelentes caldos.

 

Vino: Catot Blanco.

Varietales: Picapoll, chardonnay, y otras.

Recogida manual en cajas de 20kg durante el mes de Octubre.

Maceración prefermentariva de 7 días a 5º.

Fermentación y crianza posterior de 4 meses en barrica de roble rosa de 300l.

Grado alcohólico de 13,5%Vol.

Vista: Color amarillo dorado, limpio y transparente.

Nariz: Fresco, intenso, notas florales.

Boca: Fresco y persistente, mineral, con una acidez agradable.

 

 Vino: Catot tinto.

Varietales: Merlot, Sumoll, Tempranillo.

Recogido en cajas de 10kg.

Maceración prefermentativa de 13 días a 5º.

Fermentación fermentativa de 16 días.

Crianza en barrica de roble francés 12 meses.

Crianza en botella minima de 12 meses.

Grado alcohólico de 14,5%Vol.

Vista: Color rojo picota, lagrima densa.

Nariz: Aromas a compota, pimientos escalibados, notas especiadas.

Boca: Potente, ligeros especiados, punta de lápiz y tambien esas notas a compota que nos daba en nariz.

 

 Vino: Néspola tinto.

Varietales: Merlot y Sumoll.

Recogida manuel en cajas de 10 kg.

Maceración prefermentativa de 12 días a 5º  fermentativa de 20 días.

Crianza en barrica de roble francés 14 meses. En botella minimo 16 meses.

Grado alcohólico 14,5%Vol.

Vista: Color Rubí, capa alta.

Nariz: Aromas a mineral, notas balsámicas, hierbas del monte.

Boca: Potente entrada de boca, buen recorrido, recordando notas a regaliz.

 

Dar las gracias a Joan Pla por dedicarnos su tiempo en disfrutar de sus viñedos y bodega en una mañana de Domingo.