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LA PRUEBA DEL ALCOHOL

Para detectar la mayor o menor presencia de alcohol en un vino se aplican las técnicas de cata explicadas hasta el momento, utilizando los sentidos de la vista, nariz, boca, y si es preciso también tacto.

VISTA. Se observará la lágrima que deja el vino en la pared de la copa. A mayor lágrima, mayor grado. De esta forma comprobaremos que un vino de 17º presenta más lágrima que uno de 11º.

NARIZ. El vino más alcoholico desprende más olor que otro de menor graduación.

BOCA. El alchohol producido como transformación del azúcar, sabe dulce, por tanto, el vino con graduación alta es más dulzón.

TACO. En boca el alcohol deshidrata la mucosa bucal, da más sabor y un cierto ardor.

Sobre la presencia de alcohol en el vino, deberemos de decir que, si este se encuentra en proporciones equilibradas, la bebida resultará aterciopelante, por este motivo la graduación es de gran importancia.

Otro aspecto que ejerce el alcohol en el vino, es el pulido en boca. Esto se aprecia en la redondez del gusto.

Finalmente, sobre la polémica que gira en torno a la presencia de alcohol en el vino, hay que salir de aquellos que afirman de manera contundente que el vino es un producto negativo, ya que está calificado como bebida alcoholica. Para todas estas personas la respuesta será efectivamente el vino es alcohol y 300 componentes más. Bebido sin excesos, es sano y saludable. El consumidor moderado tiene menos riesgos de infarto, poque el vino es vasodilatador y muy bueno para combatir el colesterol, entre otras muchas virtudes.

Naturalmente el abuso del vino es malo. Pero esto ocurre con todos lo abusos.

PACO LÓPEZ