photo

Bienvenidos a la web de Cata Las Arenas

Os queremos dar la bienvenida a la nueva web de la sociedad de vinos Cata Las Arenas de Terrassa.

Desde esta web queremos compartir con todos nuestros visitantes nuestra afición por el vino, mediante los artículos de nuestras catas y noticias sobre este maravilloso mundo.

Últimos Artículos

LOS 7 DEFECTOS MÁS FRECUENTES DEL VINO

corked

 

¿Cómo identificamos visualmente los defectos del vino? ¿A que huelen los vinos que se han perdido? ¿Y su sabor? Algunos fallos son evidentes, pero hay otros que no lo son tanto. 

Conoce el lenguaje y la descripción que identifican las alteraciones en las propiedades organolépticas deseadas en el vino. Aprende a reconocerlos sin temor. Entre los fallos más comunes y las palabras que expresan algo negativo sobre el vino, existe su correspondiente descripción visual, olfativa y gustativa, que varía según la intensidad dependiendo del defecto detectado.

1. Oxidado

Visualmente: el exceso de exposición al oxigeno, tanto para los vinos blancos como tintos, los conduce gradualmente a un color marrón. En los tintos, un marrón apagado, y en los blancos un dorado oscuro o marrón.

Olfativamente: el vino pierde su carácter frutal, quedando una nota plana “polvorienta”, que puede recordar al caldo de carne, a humedad, al olor a acelga o curry. Aromas rancios.

Gustativamente: los sabores frescos se vuelven más amargos, secos y con notas de quemado o tostado. Pierde la acidez quedando un vino diluido.

Causa:  se produce cuando el vino entra en contacto con el oxigeno durante demasiado tiempo. La “oxidación” del vino puede producirse durante su elaboración o después del embotellado.

2. Corcho

Olfativamente: olores a humedad, cartón mojado, moho.

Gustativamente: carecerá de sabores frutales destacando los amargos o sin gusto.

Causa: el corcho de alcornoque, sigue utilizándose como la mejor solución para embotellar vinos que necesitan permanecer un tiempo en botella, aunque existe el riesgo de contaminación. Sucede cuando el vino entra en contacto con un corcho infectado por hongos, contaminado por TCA(tricloroanisol), pero también puede aparecer en otros utensilios o elementos de madera, depósitos y paredes.

3. Sulfurosos

Olfativamente: olor punzante a cerillas recién apagadas, caucho o fósforos quemados, naftalina.

Gustativamente: carece de sabores frutales destacando los amargos, o sin gusto. Provoca picor, sequedad.

Causa:  el Dióxido de Azufre (SO2) es la sustancia química más utilizada en la elaboración del vino, que ayuda a prevenir la oxidación y estabilización del mismo. Sin embargo, si las cantidades han sido utilizadas en exceso, provoca aromas y sabores desagradables.

4. Segunda Fermentación

Visualmente: apariencia turbia, burbujas en vinos tranquilos. Es decir, en vinos que no son espumosos o de aguja.

Causa: crecimiento de levaduras o bacterias que provocan la apariencia turbia, las burbujas del vino, son el resultado de una segunda fermentación no provocada o intencionada en la botella. Se produce por una falta de esterilidad que provoca la presencia de microorganismos. Aunque en apariencia es un fallo del vino y pueda resultar desagradable, lo cierto es que son defectos inofensivos y el vino se podría consumir en muchos casos.

5. Acidez volátil

Olfativamente: fácil de identificar por el olor a vinagre, esmalte de uñas.

Gustativamente: sabor a vinagre, agrio y sin intensidad, débil.

Causa: el vino es atacado por una bacteria llamada “Acetobacter“, por la ausencia de SO2, las bajas concentraciones de alcohol, la abundante presencia de oxigeno (si una botella permaneció abierta durante demasiado tiempo) y también, se desarrolla con facilidad en temperaturas altas.

6. Huevos Podridos

Olfativamente: huevos podridos, ajo, vegetales en descomposición.

Gustativamente: huevos podridos

Causa: existen diversas causas. Residuos de azufre utilizado en la piel de la uva, excesiva presencia de sulfuro de hidrógeno durante la vinificación, insuficiente clarificación de los mostos blancos antes de la fermentación o insuficiente aireación durante la vinificación.

7. Pequeños cristales

Visualmente: aparecen como cristales claros que se ven más bien como el azúcar en el fondo de una botella. A veces, estos cristales se adhieren al corcho, depende de la forma de almacenaje.

Causa:  es un defecto de elaboración cuando el vino no ha sido bien estabilizado, el ácido tartárico no ha sido suficientemente tratado durante la vinificación. Es un componente natural que se encuentra en las uvas, y por lo tanto en el vino, que cristaliza cuando se vuelve muy frío, o si el vino es viejo. Los “cristales de ácido tartárico” no son perjudiciales ni para el vino ni para el consumidor, pero resulta desagradable o puede ser motivo de queja en un restaurante, ya que se hubiera podido evitar con una simple decantación previa.

 *Fuente de la imagen: Derek Gavey

DE TAPA EN TAPA

11209708_934487116593124_5780487653937142142_n

COMO ABRIR UNA BOTELLA DE VINO CORRECTAMENTE

¿Es realmente tan complicado abrir una botella de vino? ¿Por qué nos sentimos a veces tímid@s de hacerlo? ¿Cada vino exige un sacacorchos diferente? ¿Existe una técnica orientativa de ayuda?

Antes de aplicar los pasos para abrir la estupenda botella de vino, necesitamos un aliado esencial, el sacacorchos. Y a continuación, aplicar al ritual del descorche la delicadeza, destreza y paciencia que merece, recordando que a mayor edad del vino, mayor cuidado.

¿Qué sacacorchos debemos utilizar?

Dependiendo del vino y del estado del tapón se requiere un tipo de sacacorchos. Sin embargo, el genérico y utilizado por los profesionales es el sacacorchos de 2 tiempos o impulsos. Utilizaremos este tipo, como ejemplo para extraer el tapón de la manera más limpia posible. Conviene uno bueno, simple, ligero y con elice negra, es decir, bañado en teflón para facilitar la introducción en el corcho, y con navaja cortacápsulas.

Cómo abrir una botella de vino

 

1. Posición correcta

GRAN-CIVET

Mantener la botella de vino en posición vertical inmóvil o intentando moverla lo menos posible. De esta forma evitaremos que los posibles posos o sedimentos puedan alterar o enturbiar el vino.

2. Extraer la cápsula

capsula

 

Utilizaremos el cortacápsulas o cortante del sacacorchos, para cortar la cápsula por debajo del gollete, es decir del cuello. Se realiza sin girar la botella. Completamos la circunferencia para extraer la cápsula que dejará al descubierto el corcho. Limpiamos el gollete y la parte superior del tapón con un trapo limpio para evitar arrastrar restos metálicos o de polvo. 

3. Inserción del sacacorchos

corcho

Cuidadosamente fijamos el sacacorchos en el centro del tapón. Enroscamos el sacacorchos hacia la derecha y se insertará girando poco a poco la elice en el corcho de la botella. Pararemos cuando podamos apoyar la palanca corta del sacacorchos para empezar a sacar la primera mitad del corcho. Automáticamente la otra palanca queda posicionada.

4. Extracción del sacacorchos

extraccion

Realizamos una ligera presión de la botella sobre la mesa para fijarla. Mientras, sujetamos la palanca corta y muy despacio, sin hacer ruido con el sacacorchos, extraemos lentamente el tapón con un sólo movimiento utilizando la palanca larga hacia arriba, tiramos del sacacorchos.  

5. Botella abierta

abierta

Finalmente, tendremos el vino destapado. Limpiaremos con un paño limpio la boca de la botella, evitando que cualquier resto del corcho pueda mezclarse con el vino al servirse. Comprobaremos que el vino conserva toda sus propiedades intactas. Para ello hay que observar la apariencia del tapón. Si se encuentre manchado, que no sea más de un 20% del corcho. En cuanto al olfato, el tapón deberá oler a corcho o a vino, nunca a humedad u otros aromas desagradables. Recordemos, que en función de las deformaciones que observemos en el corcho, el vino estará en mejor o peor estado.

Fuente:http://www.vinopack.es/

 

¿ERES UN EXPERTO EN VINOS? 12 MITOS Y VERDADES DEL MUNDO VINÍCOLA.

Comprueba cuánto sabes de vinos. Te proponemos 12 cuestiones sobre el vino que no son del todo ciertos y que se han establecido como una creencia popular.

Cada vez se habla más de vino, pero ¿sabemos realmente de vinos? Te presentamos 12 preguntas que posiblemente ronden por tu cabeza y que encontrarán respuesta aquí:

CataVinos03

Los blancos se elaboran con uva blanca y los tintos con uva tinta

Falso
Aunque los vinos tintos siempre se elaboran con uvas tintas, los blancos pueden elaborarse, además de con uvas blancas, con uvas tintas. En estos casos se trata de uvas tintas a las que se les ha quitado la piel, o se somete a un mínimo contacto con ella, que es donde se encuentran los colorantes naturales de la uva, los antocianos. Y es que la pulpa de cualquier uva es siempre blanca, con la excepción de la garnacha tintorera. Como curiosidad, sepa que muchos tipos de Champagne francés, que es blanco, se elabora con la uva tinta Pinot noir.

El vino no engorda

Verdadero
Es cierto que una copa de vino nos aporta unas 150 calorías (Kcal.), sin embargo la forma en que el organismo las procesa puede hacer que esas calorías se absorban o se conviertan inmediatamente en energía. Varios estudios científicos han demostrado que, bajo un consumo moderado, el organismo no absorbe las calorías del vino, favoreciendo incluso la eliminación de grasa del cuerpo.

El Champagne en España se denomina Cava

Falso
Su única similitud es que ambos son vinos espumosos elaborados por el método tradicional o champanés. Pero mientras que el Champagne se elabora en la región francesa que le da nombre con las variedades Chardonnay, Pinot noir o Pinot meunier, el Cava emplea las variedades Xarello, Macabeo y Parellada y se elabora fundamentalmente en la comarca catalana del Penedés; aunque también en Aragón, La Rioja, Navarra, Comunidad Valenciana y Extremadura.

Los vinos más caros no son siempre los mejores

Verdadero
En muchas ocasiones el precio final de un vino nada tiene que ver con su calidad, y si con lo que la gente esté dispuesto a pagar pon él. Una fama mantenida durante años o una buena campaña de marketing pueden elevar el precio de un vino. Existen vinos de mucha calidad a precios muy competitivos.

Los vinos mejoran con el paso del tiempo

Falso
Habitualmente las bodegas comercializan sus vinos en su punto óptimo de calidad. Y aunque en ocasiones algún vino con crianza en madera puede mejorar con el paso del tiempo, lo normal es que vaya perdiendo sus características. Sobre su duración, sepa que los vinos jóvenes deben consumirse en el año posterior a su vendimia, así como la mayoría de blancos y rosados; mientras que los vinos de crianza o fermentación en madera pueden mantener su calidad algunos años más.

Los tintos se consumen a temperatura ambiente

Falso
No conviene tomar un vino tinto por encima de los 17 ºC, ya que aumenta la sensación de alcohol. Es más, los vinos jóvenes, tanto tintos como rosados o blancos, deben consumirse más frescos (a entre 10 y 12 ºC), mientras que los espumosos, al contener gas carbónico, deben tomarse aún más fríos: a entre 6 y 8 ºC.

La mejor forma de enfriar un vino es meterlo en una cubitera con agua y hielo

Verdadero
Así es, emplear una cubitera con hielo es la manera más rápida y segura de enfriar un vino. La nevera es mucho más lenta. Por ejemplo, un vino espumoso tardará cerca de 100 minutos en enfriarse en la nevera y no más de 10 minutos en una cubitera con agua y hielo a partes iguales. No se debe emplear nunca un congelador, pues la mayoría de las veces se enfriará demasiado y podría estropear el vino.

Las carnes deben acompañarse con vinos tintos y los pescados con blancos

Falso
Ciertos pescados grasos, los ahumados y los platos de pescado elaborados con salsas consistentes, pueden marinar bien con un tinto joven. Mientras que en el caso de la carne, una preparación sencilla de ave, casquería o incluso de carne picada puede acompañarse perfectamente con un vino rosado o un blanco.

Conviene decantar los vinos tintos antes de consumirlos

Falso
únicamente cuando se trata de vinos que arrastran un largo periodo de crianza, conviene airearlos antes de ser consumidos. Pero la mayor parte de los vinos de crianza ya se oxigenan suficientemente cuando se sirven en copa. Y lo mismo podemos decir para cualquier vino joven (blancos, rosados o tintos).

A la hora de degustar un vino hay que seguir un orden

Verdadero
Siempre que se quieran apreciar bien las características organolépticas de un vino, es importante mantener un cierto orden. Así, lo mejor es empezar observando el color del vino en la copa, luego moverla ligeramente para olerlo y apreciar mejor su aroma y, finalmente, probarlo.

Los vinos ecológicos no llevan aditivos químicos

Falso
La producción ecológica no emplea pesticidas ni abonos químicos, ya que la gestión de la vid y del terreno debe ser respetuosa con el medio ambiente. No obstante, durante la producción del vino, se permite el uso de sulfitos como conservantes, aunque en menor medida que en un vino tradicional, ya que sería muy complicado comercializarlo sin su presencia.

Los vinos en oferta son siempre muy interesantes

Falso
En ocasiones se ponen en oferta vinos viejos para eliminar el stock acumulado. Por eso, a la hora de comprar un vino, debemos fijarnos siempre que la añada sea la adecuada. Además, dado que la oferta suele incluir la compra de varias botellas, valore si tiene un lugar en casa para conservarlas de forma correcta.

Fuente: www.vinetur.com

 

EL CONSUMO DE VINO SIGUE CAYENDO EN ESPAÑA

España es el primer país del mundo por superficie de viñedos y lidera la producción de vino y mosto en la campaña 2013/2014, también es  primer exportador mundial por volumen de vino, aunque es el tercero en cuanto al valor de lo exportado.

Sin embargo España padece una llamativa paradoja. Siendo líder en el mundo del vino, arrastra una continuada caída del consumo interno que parece imparable y que ya se sitúa a niveles de países muy alejados de la cultura enológica.

Con algo menos de 20 litros por habitante y año (19,9 según la estadística más reciente) ocupa el 19 lugar del mundo por consumo medio. Por supuesto, muy lejos de los 47,7 de Francia, 42,5 de Portugal o los 37,1 de Italia, pero también por detrás de otros países emergentes en la producción vinícola, como Chile, Argentina o Australia, o que ni siquiera lo producen, sino que tienen que importarlo, como muchos estados del este y centro de EE UU, Dinamarca, Alemania (produce poco de lo que consume), Holanda o Gran Bretaña. El consumo medio en España se encuentra ahora al nivel de Rusia, Brasil, Japón o Canadá.

Por su importancia en términos económicos, pero también sociales y medioambientales, así como por la importancia del vino como imagen del país en el exterior, este sector es de extraordinaria relevancia en España, por lo que productores, comercializadores y Administración se ocupan de analizar la problemática y buscar posibles soluciones.

unnamed (7)

Sin alternativa de cultivo

Desde hace tiempo se insiste en múltiples foros sobre un problema que va cobrando gran dimensión. España produce más de 35 millones de hectólitros de vino y sólo consume unos 10, lo que representa el 28,5%. En años de abundantes lluvias y meteorología general favorable, la cosecha es incluso mayor, incrementándose los problemas de excedentes. Y no cabe hablar de reconversiones en busca de cultivos alternativos, porque parece que están todas las posibilidades reales bastante agotadas; donde hoy sigue habiendo viñedo es seguramente porque no hay alternativa viable. Al menos alternativa que sea generadora potencial de riqueza.
Entre las causas que explican el desplome del consumo se suele citar la crisis general, el efecto de las restricciones sobre alcohol en las normativas de Tráfico o los grandes márgenes que aplican la mayoría de los restaurantes a los vinos, lo que representa un encarecimiento que no pueden pagar muchos consumidores. Sin embargo estos factores sólo agravan un problema que es más profundo y viene de más lejos. Existen razones de tipo sociológico que explican la caída. El vino no está de moda entre la población, especialmente entre los jóvenes, y a ello contribuyen sin duda políticas que lo presentan como cualquier otra bebida destilada y de alta graduación alcohólica.
Hay informes técnicos que explican que en los últimos años se registra una caída general del consumo de bebidas alcohólicas y en parte hay una vuelta al consumo en el hogar, donde el descenso es menor o en algún caso se recupera algo. Pero los porcentajes de descenso son siempre mayores en el caso del vino y se producen desde hace más tiempo.
(todovinos.cl/lasprovincias.es)

 

TERRASSA DE VINS 2ª EDICIÓ

10712880_1688059354752512_1500510084369759448_n

RUTA DE TAPES TERRASSA GASTRONÓMICA.

10387554_803180296390474_3657648587137474314_n

CAVATAST 2014

cavatast-14Fuente: http://turismesantsadurni.com/

 

¿CÓMO SON LOS VINOS ORGÁNICOS Y LOS VINOS BIODINÁMICOS?

Los conceptos de “vino orgánico” y “vino biodinámico” son dos términos que se escuchan y se leen cada vez con más frecuencia en nuestros días, pero la realidad indica que son técnicas de cultivo y elaboración mucho más antiguas de lo que nos imaginamos, y hasta en algunos casos se podría hablar de todo un modo de vida por parte de sus productores. ¿Cómo se hace un vino orgánico y uno biodinámico? ¿Qué los distingue de los demás vinos? ¿Son mejores, hay diferencias de calidad?

vinos organicos

En esta nota vamos a describir sintéticamente estas dos maneras de realizar vinos y sus resultados, ya que hacerlo en forma detallada nos podría llevar tranquilamente todo un libro, sobre todo por la biodinámica. Entonces, vamos a comenzar por lo más sencillo entre ambos: los vinos orgánicos. Dentro de este mismo concepto, establezcamos tres escalas diferentes: A) viñedo orgánico, B) vino orgánico, C) certificación orgánica.

A) Para que un viñedo sea considerado orgánico debe carecer totalmente de tratamientos con pesticidas, herbicidas, fertilizantes, antibióticos y cualquier otro producto sintético y/o tóxico. También está prohibido utilizar máquinas cosechadoras y tractores que dañen la planta o el fruto. En cambio, se prioriza el uso de productos naturales como el estiércol o el compost, y el suelo es protegido con coberturas vegetales, siendo trabajado el viñedo en forma manual. En el caso de existir enfermedades en las vides, se utilizan exclusivamente productos permitidos, como por ejemplo el caldo bordelés (cal, sulfato de cobre y agua). Hasta aquí, tendríamos un viñedo orgánico, pero si lo que queremos lograr es un vino orgánico, debemos cumplir también con las reglas de elaboración. 

B) Está prohibido (a modo de resumen) utilizar uva dañada o alterada, sistemas de vendimia violentos (máquinas), clarificar con tanino o caseína, prensados y estrujados excesivos, procesos térmicos sin autorización, acidez volátil superior a 0,70 gramos por litro, no utilizar tapones de corcho natural entero. Por otra parte, están permitidas y autorizadas el resto de las prácticas comunes para la vinificación y guarda de los vinos, con determinados parámetros de regulación en el caso de productos agregados (ejemplo: levaduras, soluciones sulfurosas). Cumpliendo dichas reglas, ahora sí tendríamos nuestro vino orgánico. Pero faltaría certificarlo. 

C) Podemos colocar en la etiqueta de nuestro vino que el mismo está elaborado bajo normas orgánicas, pero de allí a la certificación hay una brecha. Para que el producto logre esa distinción, los organismos oficiales certificadores van a controlar todos los procedimientos en el viñedo y en la bodega, cerciorándose que los mismos son cuidados y sostenidos en el tiempo. Llegado el caso de que los entes certificadores comprueben que las acciones seguidas se encuadran dentro de la normativa, el viñedo y el vino obtendrán la certificación oficial orgánica. Este proceso demanda unos años.

Ahora bien: ¿Estos vinos son mejores gustativamente hablando que los elaborados tradicionalmente? No. ¿Son peores? No. ¿Son distinguibles en una cata a ciegas? No, o muy difícilmente. ¿Entonces? La diferencia radica en un estilo de producción, mucho más respetuoso con la materia prima y con el medio ambiente, más “limpio”, no agresivo. Y teniendo en cuenta las restricciones de agregados químicos, podríamos llegar a decir que hasta más sano. Y, generalmente, más caros. 

Pero si hablamos de vinos biodinámicos…aquí la cuestión es mucho más profunda. Además de todo lo anterior, entran en juego los signos del zodiaco, las fases de la luna, el sol, preparados especiales enterrados dentro de cuernos de vaca, la homeopatía, los ciclos biológicos, etc, etc. La biodinámica es una ciencia en sí misma. Es lo ultra-natural llevado a su máxima expresión. Se la suele calificar como una rama de lo orgánico, mucho más restrictiva y puntillosa.

La biodinamia nace en Alemania en la década de 1920, de la mano del filósofo y escritor austriaco Rudolf Steiner. Luego de muchos años de estudio y perfeccionamiento, sus bases se fundamentan en regirse por el calendario lunar para realizar todas las labores en el viñedo y en la bodega, estudiar la posición de los demás astros para comprender y regular los procedimientos, las ondas de frecuencias energéticas, trabajar sólo con compuestos orgánicos y naturales, respetar las fases solares, entender la viña como un microcosmos dentro de otro, que es el planeta, que a su vez está inmerso en el macrocosmos, y que todo funciona interactuando como un gran ciclo de vida.

Se trabaja el suelo con preparados especiales naturales, como por ejemplo estiércol enterrado dentro de un cuerno de vaca durante toda una estación, hasta el solsticio, donde se desentierra para proveer al terreno de la inmensa cantidad de microorganismos generados. Se usan también preparados especiales a base de cuarzo molido, lo cuál beneficia tremendamente la fotosíntesis, plantas medicinales y homeopáticas para prevenir y curar plagas o enfermedades, y todo regido fundamentalmente por la luna, ya que cuando la luna está en creciente, así como influye sobre las mareas, también lo hace sobre los fluidos, como la savia de las plantas.

Así, por ejemplo, se recomienda podar con la luna en menguante, puesto que la savia no fluye con tanta fuerza y la planta cicatriza más rápido. Pero la biodinamia va más allá aún: todos los productos utilizados deben tener un origen natural, no fabricado, y la bodega debe ser autosuficiente. Entonces eso demanda la cría de animales para abastecerse de alimentos (leche, huevos, carnes) y de estiércol para los preparados, de plantaciones para darle de comer a esos animales y a las personas, etc. En resumen, todo un estilo de vida. A tal punto, que aquellos que se encuentran en la vereda de enfrente, catalogan a la biodinamia como algo esotérico.

Dentro de la bodega, las normativas son tan estrictas como en el viñedo, evitando el uso de bombas, aditivos y coadyuvantes de todo tipo y color. Y por supuesto, lograr una certificación oficial biodinámica lleva todo un largo periodo de trabajo y profunda dedicación. Por último, las mismas preguntas que para los vinos orgánicos: ¿Estos vinos son mejores gustativamente hablando que los elaborados tradicionalmente? Probablemente si. Resultan con una concentración natural sorprendente, a causa de los extremos cuidados brindados. ¿Son distinguibles en una cata a ciegas? Muy posiblemente, no siempre.

Las bodegas que aplican la biodinamia en Argentina (por ejemplo Colomé en Salta, Noemía y Chacra en Río Negro) poseen vinos fueras de serie, ante lo cual, si nos vamos a guiar por los resultados, su filosofía es muy exitosa. Igualmente, alrededor del mundo hay vinos biodinámicos muy buenos, buenos, y de los no tan buenos; tal como sucede con los vinos elaborados tradicionalmente. Pero la biodinamia, conceptualmente, es un modo de entender la vida y la interrelación de todas las criaturas con el medio y el cosmos, va mucho más lejos de que si un vino es más rico que otro. 

Diego Di Giacomo

info@expovinosbariloche.com

www.expovinosbariloche.com

 

DE TAPA EN TAPA

de tapa en tapa